Me chiflan las casas de los indianos.
Un inmenso prao y en medio un casoplon de bigote. No se sabe si palacio, casona o castillo.
La ilusión de mi vida tener una casa de esas. La mayoría edificios singulares.
La que se lleva el premio es la torre o casa amarilla.
No pasa desapercibida.
Se dice que al volver le quiso comprar al Marques de Muros su casa, por la torre, y como este le dijo que nones se hizo una.
Los herederos lo desmienten.
Actualmente siguen perteneciendo casi todas a la familia de origen.
En estas casas nunca faltan las palmeras o los árboles exóticos para estas tierras.
La mayoría de los emigrantes de Somao fueron a Cuba.
Como este verano es el peor que se recuerda en mucho tiempo, el día era impresentable. O sea llovía y llovía.
Eso nos impidió darnos una vuelta en condiciones y ver todo bien.
Tiene 377 vecinos.
Esta muy cuidado y tiene casas rurales y algún hotel.
Una pena.
Un día que pueda y encuentre con quien, me iré a hacer la ruta asturiana de las casas de indianos. Existe.
Paramos en un bar a la entrada del pueblo. Muy agradable, con un pequeño patio al aire libre.
El dueño muy majo, pero no me acuerdo del nombre del sitio.
Ignoro todo de ella pues no encontré ninguna referencia en internet.
Hablan sin embargo de otra que no vi.
Tantas cosas que tengo a mano para visitar, y me pase toda la vida sin interesarme por ellas.
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